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jueves, 24 de diciembre de 2015

EL USO DEL UNIFORME, SEGÚN RONALD KING: ¿IGUALATORIO O SEPARADOR?

En este artículo voy a plantear una cuestión que considero interesante dentro del tema de la Sociología escolar. ¿Es el uso de uniforme en algunos colegios o institutos un elemento igualatorio o separador?

Bien, siguiendo la teoría de Ronald King, llegaríamos a la clara conclusión de que el uso de uniforme es igualatorio, además de simbólico, expresivo e instrumental. Ronald King afirma rotundamente que el llevar uniforme define al chico/a como alumno y miembro de una comunidad desligándo a los colegios de las casas y por lo tanto, de la manera de vestir de cada uno. También evita que las desigualdades económicas o determinadas culturas que influyen en la forma de vestir sean visibles para los demás, favoreciendo así la integración de los niños con sus compañeros sin que éstos les discriminen por su apariencia. Ronald King finaliza diciendo que el uniforme escolar también concede la mayor importancia a las desigualdades académicas, ya que se dividirá o distinguirá a los alumnos por sus resultados escolares.

Sin embargo y a modo de reflexión, yo trasladaría el tema de los uniformes a un ámbito más externo a los propios colegios. En mi opinión, dentro de estos colegios el uniforme puede, efectivamente, ser un elemento igualatorio para los alumnos pero una vez que salimos del colegio, el hecho de llevar uniforme se convierte en un hecho separador en la sociedad. Es decir, cuando vemos por la calle a niños con uniforme rápidamente lo asociamos a una familia con una buena posición ecónomica por poder llevar a sus hijos a un colegio privado, además de las subdivisiones que se puedan crear también dependiendo del nombre y el prestigio de los colegios; e incluso, los propios alumnos cuando se convierten en adultos pueden utilizar el haber pertenecido a un colegio privado como signo distintivo de una mejor educación.

Como conclusión final diría que para poder afirmar que el uso de uniforme es totalmente igualatorio, éste debería utilizarse no solo en las escuelas privadas sino también en las públicas. De esta manera, todos los alumnos serían juzgados únicamente por sus resultados académicos tanto por profesores como por alumnos y, dentro de la sociedad, seguirían siendo iguales independientemente de su situación económica.

LA AUTORIDAD EN LA ESCUELA.

Hoy en día solemos escuchar con relativa frecuencia, sobre todo de boca de personas mayores, frases como: ¡la escuela ya no es lo que era!, ¡cuando yo iba a la escuela los profesores tenían mayor autoridad!, ¡los profesores de antes explicaban y no se escuchaba a nadie más hablar porque se los respetaba mas!, etc. Podríamos sacar una larga lista de frases como éstas, pero seguramente ya las hemos escuchado todas. 
De esta manera, se ha creado la conciencia de que en el pasado los profesores eran una especie de autoridad muy rígida a la que no podíamos contradecir y si lo hacíamos tenía todo el derecho de castigarnos. Y lo hacía. Los padres defendían a los profesores y apoyaban incondicionalmente sus decisiones y su forma de dar las clases. Pero lo que ocurría realmente, es que toda la educación de los hijos se volcaba en la escuela porque los padres no tenían estudios ni tiempo para educar a sus hijos, pues tenían que trabajar. Por ello, todo lo que hicieran o dijeran los profesores en la escuela les parecía bien, pues "ellos eran los que sabían".



En la actualidad tenemos una situación totalmente contraria. La educación de los hijos se ha repartido entre las familias y los profesores en la escuela. Los padres se involucran más en la educación de sus hijos y por eso, aumentan las tutorías con padres con van a quejarse sobre el trato que reciben sus hijos o incluso, por sus notas. Evidentemente, estas tutorías no son siempre para las quejas sino que también tienen sus cosas buenas. Gracias a ellas los padres pueden recibir información sobre el comportamiento y el rendimiento de sus hijos y ponerse de acuerdo con los padres sobre las mejores técnicas de enseñanza que cada niño necesita. Pero el hecho de que los padres se involucren mas en lo que ocurre en la escuela puede haber sido una causa de que los profesores pierdan parte de esa autoridad que antes tenían.
Aquí llegamos a un conflicto importante: ¿la autoridad se impone o se gana? 
Como ya hemos visto, en el pasado la autoridad de los profesores y el respeto hacia ellos se imponía pero en la actualidad, ¿los profesores deben ganarse el respeto de sus alumnos para tener autoridad en el aula?

Como reflexión propia diría que el concepto de autoridad se suele asociar a aquel profesor que cuando entra en clase consigue que todos los niños se callen por miedo a ser regañados y que nunca recibe una mala contestación por el mismo motivo. Sin embargo, yo pienso que un profesor no debe ser una autoridad a la que los niños teman sino alguien con el que los alumnos puedan interactuar y que empatice con ellos, pues es más fácil enseñar desde una posición más cercana al niño que desde la "lejanía" que te da el hecho de que los niños te teman. 
Así, si el profesor trata con respeto a sus alumnos y consigue acercarse a ellos para que confíen en él, también conseguirá que los niños le respeten, se comporten bien y sobretodo, se interesen por aprender en lugar de preocuparse por los castigos. 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

LOS SISTEMAS EDUCATIVOS.

Los sistemas educativos son como los conocemos hoy desde la Edad Media. Antes solo existían escuelas y medios de aprendizaje muy limitados que, posteriormente, fueron evolucionando hasta formar lo que hoy conocemos como sistemas educativos. Esto ocurrió debido a que la sociedad y las familias cambiaron a partir de la revolución industrial y la liberal democrática: los trabajos comenzaron a ser fuera del campo y a necesitar una preparación que las familias no podían inculcar. Para explicar mejor esta aparición de los sistemas educativos, nos centraremos en Durkheim, Weber y Foucault. 
Para Durkheim, la educación es una institución social que surge por la necesidad que la sociedad tiene para mantener los principios de las clases dominantes y perpetuar las desigualdades entre éstas y el resto de la sociedad. Además, mantiene que la educación es distinta dependiendo de las clases sociales.
Por su parte, Weber coincide con Durkheim en que la educación se encarga de inculcar el estilo de vida de las clases dominantes en los alumnos, pero además establece distintos tipos de educación: carismática, humanista y burocrática. La educación carismática consiste en “crear” nuevas personas con las cualidades de personas elegidas en el pasado. Según Durkheim, sería por ejemplo, la educación recibida en los seminarios eclesiásticos. Como estas cualidades no se pueden inculcar, se realizan ejercicios espirituales para despertarlas. Por otro lado, la educación humanística trata de formar a verdaderos caballeros asignándoles un maestro que les guíe en esta labor y les eduque en la vida caballeresca y cortesana. Por último, la educación burocrática consiste en formar a los expertos que ocuparán puestos burocráticos en la sociedad y que conseguirán títulos que acreditarán que verdaderamente poseen esos conocimientos. Esto dará lugar a una lucha por conseguir los mejores puestos laborales dentro de un mercado de trabajo que es simbólico, pues el valor de los distintos empleos lo da la sociedad. Además este mercado pertenece a las clases medias y altas puesto que son las que pueden acceder a él por la educación que han recibido.
Por último, Foucault afirma que la escuela se encarga de "domesticar", civilizar y hacer razonable a la infancia mediante prácticas disciplinarias y técnicas de control.

viernes, 11 de diciembre de 2015

WILLIAM TYLER: LA PERSPECTIVA SOCIOLÓGICA DE LA ORGANIZACIÓN ESCOLAR.

Tyler se centra en el estudio de dos perspectivas dentro de la organización escolar: la primera, es que la escuela se dedica a enseñar un conjunto de teorías sociológicas cuyos autores están prácticamente olvidados y que explican de manera muy teórica cómo han sido los modelos en la organización escolar. La segunda perspectiva critica de alguna manera el currículum, ya que establece una serie de parámetros de aprendizaje que los alumnos deben cumplir durante su periodo escolar. Sin embargo, estos parámetros son difíciles de conseguir completamente porque no responden a la sociología escolar, que es también un aspecto muy importante de la organización escolar. Para Tyler lo más importante de la organización escolar es la relación entre sus miembros y los objetivos del currículum. Esto es la sociología escolar.

Tyler considera, basándose en Waller y su obra “Sociology of Teaching”, el centro escolar como una unidad social caracterizada por una cultura colectiva. Esta cultura se consolida mediante la organización de una serie de unidades fundamentales como son el horario, los espacios de recreo, las aulas, etc.  Para llevar a cabo la relación entre los sujetos (alumnos) y el espacio (aula/centro escolar), Tyler menciona al profesor como la persona que gestiona y controla esta organización escolar, apoyándose de una autoridad propia frente a los alumnos y de diversas técnicas para asegurar el orden en el aula y ejercer su autoridad. Por último, Tyler menciona al estudio de Lortie y el modelo de la educación tecnológica. En este estudio indica que la educación atiende a demandas generales (a un grupo de personas) e individuales. En este contexto se encuentra la socialización del profesor, la cual es necesaria en el proceso de enseñanza - aprendizaje.


TEORÍA DE LA CORRESPONDENCIA

La teoría de la correspondencia intenta dar una explicación al por qué la escuela tiene relación con la sociedad y por qué la escuela reproduce la cultura de las clases dominantes. Los autores Bowles y Gintis van a analizar la organización escolar para analizar la estructura social de la que hablaba anteriormente Becker. 

La estructura productiva (Becker, teoría del capital humano) está formada por empresas productivas, talleres, trabajadores, oficinas, empresarios, mercancías o productos, maquinaria, sueldos, materias primas, beneficios, inversiones, formas de trabajo, clientes, etc. Siguiendo esta teoría de Becker, Bowles entiende la organización escolar como el modo de inculcar a los alumnos el sistema productivo socialmente aceptado. Así, de la misma manera que se estructura la producción se estructura la escuela: las aulas serían los talleres en los que los profesores, actuando como jefes o jefecillos, y los alumnos que serían los obreros pero a la vez la materia prima, adquieren unos conocimientos gracias a las metodologías de enseñanza (formas de trabajo) de los profesores. Como beneficio de esta enseñanza, los alumnos adquieren títulos y calificaciones. Además emplean un material escolar que sería su "maquinaria" para trabajar y las familias actuarían como los clientes que requieren del servicio, en este caso, de la enseñanza. Quedaría demostrado, por tanto, que la estructura de la escuela es paralela a la estructura de la escuela.
Además, en las escuelas privadas existen inversores que invierten en la educación y en las escuelas públicas es el Estado el que se encarga de esto, al igual que en las empresas privadas son los dueños los que se encargan de financiar los recursos y en las empresas públicas el dinero procede del Estado. Por otra parte, en las escuelas privadas las familias ejercen su influencia mediante quejas y en las escuelas públicas las familias están representadas en asociaciones o asambleas como el AMPA. Lo mismo ocurre en las empresas privadas, donde cada cliente expresa sus quejas de manera individual, y en las empresas públicas, donde los clientes están representados en asociaciones como la de consumidores. 

Para terminar. según Bowles, todo esto sirve para que te entrenes en la aceptación del mundo productivo y de los roles jerárquicos establecidos. El trabajo es cooperativo y contribuye al beneficio de los demás y por eso, en la escuela enseñan a realizar bien el trabajo individual para competir con el de los demás. Como vemos, mediante la alineación se consigue eliminar de la conducta de los individuos todo lo que no obedezca a los objetivos de aprendizaje escolares, que a su vez se corresponden con los parámetros productivos. Tambíen, se intenta con esta alineación centrar el aprendizaje en lo que sí se considera dentro de los parámetros establecidos y aceptados. En definitiva, concluye Bowles, la formación intelectual no da mayor autonomía, como pensamos que ocurre, sino que está mediatizada por las maquinas o herramientas con las que se socializa y se comparte esas propiedades intelectuales. 

Alienación ≠ educación